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Pruebas de función respiratoria

Espirometria
Es una técnica relativamente sencilla de medición de la función pulmonar que se utiliza en el diagnóstico del asma bronquial. Permite medir la cantidad de aire inspirada y espirada de forma forzada, y relacionarla con el tiempo empleado en realizar estas maniobras. Se le indica al paciente que realice una inspiración máxima , llenando el pecho de aire al máximo. A continuación se coloca la boquilla entre los labios y realiza una espiración forzada soplando con toda su fuerza y manteniéndolo durante al menos 6 segundos hasta expulsar todo el aire. El personal de enfermería instruirá en su correcta realización mediante un pequeño entrenamiento previo.

Esta maniobra de espiración forzada se repetirá al menos en tres ocasiones y la mejor de las tres mediciones es la que se utilizará para la evaluación de la función pulmonar del paciente y si se encuentra dentro de los valores de normalidad.. El sistema informático del espirómetro compara los valores obtenidos con los denominados valores de referencia estimados en función de sus características físicas, como la edad, la altura, el sexo y el peso. También se pueden comparar los valores resultantes con los valores previos del mismo paciente antes del inicio de un determinado tratamiento para el asma y comprobar su mejoría y control de la enfermedad.

Prueba de broncodilatación
Para confirmar el diagnóstico de asma bronquial se comparan los resultados de la espirometría antes y después de la administración de un fármaco broncodilatador inhalado (salbutamol, terbutalina..)

Comenzamos realizando una espirometría basal o inicial. Se le indica al paciente que realice una inspiración máxima , llenando el pecho de aire al máximo. A continuación se coloca la boquilla entre los labios y realiza una espiración forzada soplando con toda su fuerza y manteniéndolo durante al menos 6 segundos hasta expulsar todo el aire. El personal de enfermería instruirá en su correcta realización mediante un pequeño entrenamiento previo.

Esta maniobra de espiración forzada se repetirá al menos en tres ocasiones y la mejor de las tres mediciones es la que se utilizará para la evaluación de la función pulmonar del paciente.

A continuación se administra una medicación broncodilatadora inhalada y se espera unos 15 minutos. Tras este tiempo se realiza una nueva espirometría y se comparan los resultados de las 2 determinaciones.

Una respuesta broncodilatadora es positiva al mejorar más de un 12% la determinación tras la inhalación del broncodilatador. Esta positividad confirma el diagnóstico de asma bronquial aunque los valores de la espirometría inicial estén dentro de los valores de la normalidad.

Prueba de provocación bronquial inespecífica o Prueba de metacolina
Consiste en la realización de una espirometría inicial y varias espirometrías sucesivas tras la inhalación de dosis crecientes de un fármaco broncoconstrictor, la metacolina, que produce estrechamiento de los bronquios en persones susceptibles

La utilidad de esta prueba es sobre todo descartar el diagnóstico de asma pues es excepcional que un paciente que padezca asma presente una prueba de metacolina negativa. Especialmente útil en los casos en que existe sospecha clínica de asma pero la espirometría y la prueba de broncodilatación son normales y por tanto no concluyentes para el diagnóstico, lo cual es relativamente frecuente en el paciente asmático controlado.

Comenzamos realizando una espirometría basal o inicial. Se le indica al paciente que realice una inspiración máxima , llenando el pecho de aire al máximo. A continuación se coloca la boquilla entre los labios y realiza una espiración forzada soplando con toda su fuerza y manteniéndolo durante al menos 6 segundos hasta expulsar todo el aire. El personal de enfermería instruirá en su correcta realización mediante un pequeño entrenamiento previo.

Esta maniobra de espiración forzada se repetirá al menos en tres ocasiones y la mejor de las tres mediciones es la que se utilizará para la evaluación de la función pulmonar del paciente.

A continuación se administra la metacolina inhalada a través de un nebulizador en dosis crecientes. Tras cada dosis se realiza una nueva espirometria.

La prueba de metacolina se considera positiva si se produce un descenso mayor del 20% en la determinación con respecto a la espirometría inicial. Cuanto menor sea la dosis necesaria para producir dicho descenso, mayor es el grado de reactividad bronquial del individuo.

Una prueba de metacolina positiva confirma el diagnostico de asma aunque los valores de la espirometría inicial estén dentro de los valores de la normalidad y la prueba broncodilatadora haya sido negativa

Esta prueba siempre deben realizarse en un entorno hospitalario como el que ofrece nuestro Servicio y de forma controlada por un equipo especializado y entrenado. Tras la positividad de la prueba de metacolina, se administra un fármaco broncodilatador inhalado para revertir el descenso de la función pumonar y devolverlo a la normalidad

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